Caracas, Caracas, Caracas!



Solemos suspirar esto cuando contemplamos nuestra amada y a la vez odiada capital, bien sea estando sumergidos en el tráfico infernal, mirándola desde el Ávila, desde cualquier ventana o balcón, de día o de noche Caracas nos hace suspirar, muchas veces deseando que fuera una ciudad mejor. Aunque no es perfecta si es hermosa, principalmente porque es una ciudad verde, aunque caótica, contaminada y densamente poblada, es verde y en parte se lo debemos al Parque Nacional El Ávila o Warairarepano.
 
Mi lugar favorito para observar la ciudad es el mirador Sabasnieves donde aparte de respirar aire fresco, puedes disfrutar sólo de ruidos de la naturaleza alejándote del escándalo que hay abajo; nada como conectarse con esa bella naturaleza que Dios nos dio y al mismo tiempo poder disfrutar de la creación del hombre, la jungla de concreto vista desde lo alto. Tan si quiera allá arriba podemos sentir e imaginarnos que el hampa no existe, que no tenemos ningún tipo de problema, que los ciudadanos nos amamos unos a otros y somos completamente tolerantes a la diversidad de pensamientos, podemos ser plenamente felices mientras estamos allá arriba. Se siente tan bien que no queremos volver a bajar a la ciudad pero aquí vamos, nos toca volver a la realidad, a vivir la ciudad, a enfrentarnos a todo, a tratar de ser mejores personas para venir a ser una mejor sociedad y de esa forma, algún día tener una ciudad más tolerante y ser parte de esa mejor Venezuela que todos queremos.

Sube, contempla, conéctate, cuida, comparte y sonríe que los demás sabrán cómo agradecerte con otra sonrisa. 

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